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Maximo Garcia y una morena sonriente con bikini rojo mirándose en un muelle junto al agua
Citas y confianza

Cómo acercarte a una mujer sin incomodarla

Dar mal rollo no depende de tu cara ni de tus frases. Depende de la presión. Elige bien el momento, sé breve, ponle fácil el no y serás el hombre al que se alegra de haber conocido.

Maximo GarciaMaximo Garcia

Cada semana me llega alguna versión del mismo mensaje: «Maximo, veo mujeres con las que me gustaría hablar, pero me aterra ser ese tío». El que da mal rollo. Del que sus amigas se ríen después. Del que tiene que escaparse. Respeto ese miedo, porque significa que te importa cómo haces sentir a los demás. Eso ya es más de lo que tienen muchos hombres que se acercan a mujeres sin pensárselo dos veces.

Así que hablemos con honestidad de cómo acercarte a una mujer sin incomodarla. Sin guion, sin trucos, con los mismos principios que veo cada día trabajando con mujeres a las que se acercan constantemente y que tienen muy claro qué les sienta bien y qué les resulta horrible.

Qué significa de verdad «dar mal rollo»

Dar mal rollo no tiene que ver con tu aspecto. Conozco hombres que no son guapos en el sentido clásico, que se acercan a mujeres a menudo y salen de cada interacción en buenos términos. También conozco hombres muy atractivos que incomodan muchísimo.

La diferencia es la presión. Una mujer se siente incómoda cuando percibe que un hombre:

  • No va a pillar una indirecta.
  • La ha arrinconado en un sitio del que no puede irse con facilidad.
  • Quiere algo de ella que ella no ha ofrecido.
  • La está mirando demasiado tiempo antes de actuar.
  • Se le está acercando físicamente demasiado y demasiado rápido.
  • Va a reaccionar mal a un no.

Dicho de forma sencilla: el mal rollo es la sensación de que decir que no va a ser difícil o peligroso. Quita esa sensación y quitarás casi toda la incomodidad. Todo lo demás de esta columna sale de esa idea.

Elige el momento, no solo a la mujer

El error más grande que veo no es una mala frase. Es un mal momento. Un buen acercamiento en el momento equivocado sigue pareciendo una intrusión.

Los buenos momentos suelen tener tres cosas en común: ella está relajada, no tiene prisa y puede irse con facilidad. Piensa en una cafetería donde está tomándose el café sin prisa, una librería, un parque, un evento social, una galería, un bar donde la gente claramente ha ido a socializar, una fiesta con amigos en común, o una clase o un grupo de afición cuando termina la sesión.

Momentos que debes evitar:

  • Lleva auriculares o está claramente concentrada en algo.
  • Está trabajando. A camareras y dependientas les pagan por ser amables y no pueden irse.
  • Está en mitad del entrenamiento en el gimnasio.
  • Está sola de noche en una calle tranquila, en un tren o en un aparcamiento.
  • Tiene prisa, está al teléfono o está con un niño.

Si dudas, imagina cómo te sentirías si a tu hermana pequeña se le acercaran justo en ese momento. Ese instinto suele acertar.

No te quedes rondando

Muchos hombres tímidos se pasan veinte minutos mirando mientras reúnen valor antes de acercarse por fin. Para entonces ella ya se ha dado cuenta de que la estás observando, y el acercamiento ya llega cargado.

Mirar es presión. Si vas a saludar, hazlo uno o dos minutos después de fijarte en ella, o déjalo estar. Dudar un poco es normal. La vigilancia prolongada, no.

Empieza de forma sencilla y sincera

Olvídate de las frases ingeniosas. En mi experiencia, las mejores son casi vergonzosamente simples:

  • «Hola, soy Daniel. Te he visto y quería venir a saludarte».
  • «Perdona, tengo que preguntarlo: ¿qué estás leyendo? Tiene buena pinta».
  • «Es la primera vez que vengo. ¿La comida es tan buena como dicen?»
  • «No suelo hacer esto, pero creo que me arrepentiría de no saludarte».

Lo que hace que funcionen no son las palabras. Es que son sinceras, no hay mucho en juego y le dan una forma fácil de contestar o de terminar con educación. Mi columna sobre cómo hablar con una mujer que acabas de conocer explica qué hacer una vez empieza la conversación.

Lenguaje corporal: dale espacio

Colócate ligeramente en ángulo en lugar de plantarte delante de ella. Mantén una distancia cómoda; la longitud de un brazo es un buen punto de partida. Nunca le bloquees el camino hacia la salida, sus amigas o su bebida. Si está sentada, puedes preguntarle si puedes sentarte un momento, pero no te acerques una silla sin más.

Mantén las manos a la vista y relajadas. Habla a un volumen normal. Sonríe con los ojos, no solo con la boca. Y nada de tocarla en los primeros momentos, ni siquiera una mano «amistosa» en el hombro. Si llega a haber contacto físico, deja que lo inicie ella primero.

Fíjate en su respuesta en los primeros 30 segundos

Casi siempre sabrás en medio minuto si está abierta a hablar. Señales de que se está soltando: se gira hacia ti, sonríe de verdad, te devuelve una pregunta, guarda el móvil, da respuestas más largas.

Señales de que no: mantiene el cuerpo girado hacia otro lado, da respuestas cortas, mira a sus amigas o el móvil, sonríe tensa y aparta la mirada, o dice que está esperando a alguien.

Si ves lo segundo, no te esfuerces más. Ciérralo con calidez: «Bueno, encantado de conocerte, que disfrutes de la noche». Y vete. Esa salida limpia es lo que separa al hombre respetuoso del que da mal rollo. Escribí mucho más sobre cómo leer estas señales en mi columna sobre las señales reales de que le interesas a una mujer.

Sé breve

Un buen acercamiento es corto. De dos a cinco minutos es más que suficiente para una primera conversación con una desconocida. Si va bien, el objetivo no es quedarte dos horas. Es crear la oportunidad de volver a verla.

Irte mientras la conversación todavía es divertida tiene dos ventajas. Demuestra que no estás desesperado y le deja una buena sensación en lugar de la de estar atrapada. «Tengo que volver con mis amigos, pero me encantaría seguir con esto. ¿Me das tu número?» es una forma natural de cerrar.

Maximo Garcia sentado en un banco blanco de jardín entre dos mujeres vestidas de rojo y de negro
Maximo Garcia en un banco de jardín entre dos mujeres.

Pedirle el número (y aceptar la respuesta)

Pregunta directamente y ponle fácil decir que no: «Me ha gustado hablar contigo. ¿Nos pasamos los números?» o «¿Te puedo invitar a un café algún día?».

Si dice que sí, genial. Apunta su número, despídete y vete. No te quedes otra media hora. Si duda o dice que tiene novio, acéptalo sin rechistar. Que el novio exista o no, no es asunto tuyo. «Sin problema, encantado de conocerte» es la única respuesta correcta.

Algunas mujeres te ofrecerán su Instagram en lugar del número. También está bien. Otras te pedirán el tuyo. Respétalo también; le da el control, que es justo por lo que lo pide.

Lo que nunca debes hacer

  • No la sigas, no la esperes fuera y no vuelvas a acercarte después de un no.
  • No comentes su cuerpo. «Tienes una sonrisa preciosa» está bien; cualquier cosa sexual, no.
  • No te acerques a un grupo y destaques a una mujer de una forma que la avergüence.
  • No te enfades ni te pongas sarcástico cuando te digan que no.
  • No le hagas fotos ni grabes la interacción para redes sociales. Ahora es sorprendentemente habitual, y es una falta de respeto.
  • No uses el alcohol para darte valor. Una copa para relajarte está bien; acercarte borracho casi siempre da mal rollo.

Lo que me enseñó trabajar rodeado de mujeres

En mi trabajo paso mucho tiempo con mujeres muy seguras de sí mismas y muy acostumbradas a la atención masculina. Fuera de cámara se les acercan constantemente, por internet y en la vida real. Cuando les pregunto qué hace que un acercamiento les siente bien o fatal, las respuestas siempre vuelven a lo mismo: sé claro, sé breve, sé amable y vete cuando te lo pidan.

Lo que más odian no es la timidez. A menudo los hombres tímidos les parecen tiernos. Lo que odian es al hombre que no oye el «no», que discute o que les hace sentir atrapadas. Eso te dice algo importante: el listón no es «ser un seductor». El listón es «ser seguro y decente». Casi cualquier hombre puede superarlo.

Muchas de las mujeres de mi industria son también fundadoras atrevidas que levantaron negocios arriesgándose y acercándose a gente con la que otros tenían miedo de hablar. Uno de mis ejemplos favoritos es Joanna Angel, la estudiante de Filología Inglesa de Rutgers que fundó Burning Angel. Y si quieres ver a las mujeres con las que he trabajado, visita fuckingpornstars.net.

Cómo ganar valor

Acercarte a mujeres es una habilidad, y las habilidades se ganan practicando en situaciones con poco en juego. Empieza hablando con todo el mundo: pide una recomendación a un desconocido, elogia al perro de alguien, charla con quien tienes al lado en una cola. Estás entrenando a tu sistema nervioso para que entienda que hablar con desconocidos es seguro.

Luego ponte metas pequeñas. Un saludo esta semana. Dos la siguiente. No «conseguir un número», solo «saludar e irme con educación». En unas semanas, el miedo se encoge. No hasta desaparecer, pero sí hasta algo manejable.

Y recuerda: a la mayoría de las mujeres no les ofende un saludo respetuoso. A muchas les halaga, aunque no les interese. El miedo que tienes en la cabeza suele ser mucho más grande que la realidad.

Tu plan de siete días

Día 1: Charla un poco con tres desconocidos, quien sea. Día 2: Practica en voz alta una frase de inicio sencilla hasta que suene natural. Día 3: Ve a un sitio social donde la gente se mezcle: una clase, una cafetería, un evento. Día 4: Saluda a una mujer, no pases de tres minutos y vete en un buen momento. Día 5: Reflexiona: ¿qué salió bien? ¿Cómo respondió? ¿Qué cambiarías? Día 6: Repite con otra persona. Practica pedir un número y practica aceptar un no. Día 7: Descansa y date cuenta de que has sobrevivido. Ya eres más valiente que la semana pasada.

Preguntas frecuentes

¿Cómo te acercas a una mujer sin incomodarla? Elige un momento en el que esté relajada y no atrapada, di algo sencillo y sincero, sé breve, fíjate en cómo responde y ponle fácil terminar la conversación. La incomodidad viene de la presión, no de saludar.

¿Qué es una buena primera frase para acercarte a una mujer? Algo sincero y relacionado con la situación, como «Hola, soy Álex. Te he visto y quería saludarte» o un comentario sobre algo que estáis viviendo los dos. Cómo lo dices y el respeto importan mucho más que las palabras exactas.

¿Dónde no deberías acercarte a una mujer? Evita las situaciones en las que no pueda irse con facilidad o esté claramente ocupada: con auriculares, trabajando, en mitad del entrenamiento, sola en una calle oscura o en el transporte público de noche.

¿Qué hago si no le intereso? Sonríe, di algo como «Sin problema, que pases buena noche» y vete. No discutas, no preguntes por qué y no lo vuelvas a intentar más tarde. Una retirada elegante es la mejor impresión que puedes dejar.

— Maximo Garcia

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